¿Soy un obsesivo?

¿Soy un obsesivo? ¿Tengo una personalidad obsesiva? Existen diferentes tipos de personalidad. Como resultado, cada uno de nosotros tiene un tipo de personalidad de base, esto significa que cada uno tenemos una tendencia a ser de un determinado tipo de personalidad u otro. Existen diferentes teorías que clasifican los tipos de personalidad. Algunas incluyen unos tipos, otras incluyen otros. Por lo general, en todas ellas aparece la personalidad de tipo obsesiva. Probablemente la mayor parte de nosotros tenemos unos rasgos o partes obsesivas en nuestra forma de ser. Otras personas tienen una personalidad de base obsesiva. Ten en cuenta que esto no es ni bueno, ni malo. En resumen, es solamente una manera de ser y de relacionarse con el mundo y con uno mismo. Para empezar, ¿cuáles son las características más destacables de una personalidad obsesiva?:

Rasgos obsesivos.

  • Tendencia a racionalizar tus experiencias.
  • Tendencia a relacionarte contigo mismo y con los demás desde los pensamientos. (No tanto desde las emociones o las acciones)
  • Tendencia a vivir en tu cabeza. A no conectar con tu cuerpo o tus sensaciones físicas. Las personalidades obsesivas tratan de evitar las emociones, especialmente las desagradables pero también las agradables.
  • Tenerlo todo bajo control. O intentarlo con todas tus energías mentales. No soportan la ausencia de control.
  • Evitar los fallos o las equivocaciones. Estas personas se carcterizan por su tendencia al perfeccionismo. Hasta que todo está perfecto, no se puede descansar.
  • Dificultades para delegar tareas en otros. (“Como no les va a quedar tan bien como cuando yo me ocupo , mejor que lo haga yo”).
  • Tendencia a la rigidez mental. Llevan mal los cambios de planes.
  • Auto-exigencia alta.

En resumen, estas son algunos de los rasgos más característicos de las personalidades obsesivas. Si te identificas con la mayoría de ellos, es probable que tengas una base de personalidad obsesiva. Si solo te identificas en algunos, significará que tienes algunos rasgos obsesivos pero no una base de personalidad. Si no te ves reflejado es que tu base de personalidad será diferente. Insisto en la idea de no patologizar. Esto no tiene que ser bueno ni malo. Es tu forma de relacionarte. Todos tenemos una base de personalidad u otra.

Cuando estoy en consulta trabajando con personalidades de este tipo observo un fenómeno característico que llamamos el bucle obsesivo (así se lo explico a la persona). Porque se experimenta como la sensación de estar dando vueltas sin parar y no ser capaces de poder salir de este bucle mental. Es como la lavadora que está centrifugando y se queda atascada en el programa y no se puede parar. Comparto un par de ejemplos clásicos para darte cuenta de cuando estás metido en este escenario mental:

Recrear una y otra vez una conversación, discusión o situación de conflicto con otra persona. Se trata de una situación que has vivido en el pasado y revives en bucle en el momento presente. Sobre todo poniendo el énfasis en las cosas que dirías o harías ahora y no hiciste entonces. Lo que te faltó en aquel momento y que te gustaría hacer ahora. Pero es demasiado tarde en la realidad. Sólo ocurre en tu mundo mental o fantasía.

Anticipar repetidamente una conversación con otra persona. Este es un escenario mental en el futuro. Anticipas la estrategia a seguir, hacia donde dirigirte, qué hacer o decir y el resultado final. Pongo el acento en repetidamente. La anticipación mental es una gran habilidad cognitiva. El sufrimiento lo provoca la repetición en bucle. La sensación de volver una y otra vez a la misma escena y no poder salir. De querer tener la situación futura bajo control. Con anticipar la escena una única vez es más que suficiente.

Fantasía obsesiva.

Sobre todo, lo curioso es que la mayoría de fantasías obsesivas en bucle tienen que ver con otra persona. Con repetir la misma escena una y otra vez hasta llegar a un resultado final deseado. Este resultado tiene que ver con tus deseos o con tus emociones no expresadas. En muchos casos esta emoción no expresada está bloqueando el fluir normal de los sentimientos y pensamientos. Es cuando el programa de la lavadora se queda atascado.

En el ejemplo de la discusión en el pasado con otra persona, probablemente en nuestra fantasía hacemos o decimos aquello con lo que sentimos que nos quedamos a gusto. Si esa persona dijo o hizo algo que me dejó en mal lugar, vuelvo a esa escena, rebobino la conversación, la paro en el momento adecuado y le digo algo así como “que sepas que eres un auténtico gilipollas”. O algo parecido. Lo que está en juego aquí es tu propia rabia y enfado ante una situación que sientes injusta. Y que en su momento no pudiste manejar. La rabia es la emoción no expresada que está alimentando el bucle obsesivo.

¿Pero por qué me obsesiono tanto? ¿Por qué vuelvo una y otra vez a ese escenario?

Especialmente relevante en mi forma de trabajo la clave no está en el por qué. La pregunta más adecuada para gestionar estas tendencias obsesivas es “¿para qué me obsesiono?” Si has leído mi anterior post sobre la auto-exigencia y el perro guardián (si no lo has hecho te animo a hacerlo luego) veíamos como existe una parte de ti que es exigente y auto-crítica contigo mismo. Esta constante auto-crítica en el fondo busca protegerte y evitar que pases por una experiencia hostil y desagradable de ser criticado o avergonzado delante de otros. En realidad, esta parte trata de cuidar de ti.

 

La autoexigencia y el Perro guardian.

 

Por lo tanto, el perro guardián se puede servir también del pensamiento obsesivo y de las fantasías en bucle para que no te olvides de hacer lo que se supone que tienes que hacer. Es decir, el perro guardián y las tendencias obsesivas pueden estar en relación dentro de tu mente.

Algo que ayuda para desbloquear este bucle obsesivo de pensamientos y conversaciones en fantasía es ir desde el pensamiento hacia la emoción que está relacionada con esa escena. A veces en consulta cuando una persona me describe este bucle de pensamientos le puede preguntar: “Si en lugar de poner el foco de atención en tus pensamientos ahora lo ponemos en tus emociones, ¿qué estás sintiendo ahora mismo?”

Lavadora centrifugando en bucle obsesivo.

Las respuestas suelen ser enfado, tristeza, vergüenza o temor. Explorar e indagar en estas emociones desactiva el bucle obsesivo. Es el camino de salida para este bloqueo mental. Habitualmente y en función del tipo de obsesión, este proceso guarda relación con otro momento previo en la historia vital de la persona. Es algo así como que esas emociones son realmente emociones antiguas que llevas sintiendo durante mucho tiempo en tu vida.

En mi experiencia clínica he podido observar como muchas de estas personas que sufren de sintomatología obsesiva tuvieron que lidiar en su infancia con un padre o una madre (o ambos) auto-exigentes, rígidos o con tendencias perfeccionistas. O niños que tuvieron que ser muy responsables desde pequeños porque la situación familiar general que les tocó vivir era desorganizada o caótica, con poca o ninguna estructura.

Estos niños probablemente han experimentado repetidamente como sus padres les reñían o se enfadan con ellos cuando hacían cosas típicas de niños. Porque se consideraban que estas cosas eran inapropiadas. Como saltar en la cama, desordenar los juguetes o decir palabras malsonantes. En el fondo esto son cosas de niños, verdad? La historia más repetida que observo es la de los padres que reaccionaban a estas situaciones sintiéndose decepcionados. No hacía falta casi que se enfadaran. Era algo más sutil. Un gesto o una mirada triste hacia abajo que enviaba un mensaje no verbal a ese niño. “Si eres un irresponsable, entonces eres inadecuado. Y yo me quedaré decepcionado contigo”. Por supuesto que los niños perciben esto y aprenden a agradar a Papá o a Mamá. Actuaré como ellos esperan para no decepcionarles y asegurarme su amor. Y así no me tendré que sentir culpable.

En resumen, son niños o niñas que tuvieron padres que no supieron conectar con ellos a un nivel emocional, que no tenían mucha empatía o comprensión con los procesos emocionales que viven los niños. Entonces, estos niños no tuvieron suficiente apoyo o guía para gestionar sus sentimientos y emociones y tuvieron que aprender a manejarlas por si mismos. Y aprendieron que pensando mucho mucho y obsesionándose podían evitar sentirse mal.

Después tendremos un adulto que tiende a estar preocupado constantemente (aunque las cosas vayan bien), que tiende a auto-exigirse de forma elevada, que tiene serias dificultades para disfrutar y que parece una maquina viviente. Pues se relaciona solo desde su cabeza y su parte obsesiva. Al estar poniendo el foco de atención en lo que debió haber dicho o hecho en aquella situación pasada o en anticipar como va a actuar en esta situación futura, se observa algo importante: la obsesión está centrada en el pasado o en el futuro.

El presente.

Un trabajo muy efectivo para la persona que se obsesiona es aprender a conectar y vivir en el presente. Las preocupaciones y fantasías obsesivas son intentos repetidos e ineficaces de influir en el pasado o el futuro. A la vez, son distracciones del presente actual. En consulta busco ayudar a la persona a vivir en el presente en lugar de rumiar el pasado o anticipar el futuro con ansiedad.

En consecuencia invito a la persona a que vaya atrás en el tiempo y calcule (son muy buenos haciéndolo) la cantidad de tiempo y energía mental derrochados en obsesionarse. Pensar en las oportunidades perdidas de disfrute, de ser espontáneo y de vivir aventuras si no se hubiera estado obsesionando. El tiempo que se ha ausentado del presente.

Aquí y ahora.

Al centrarnos en el momento presente formulo esta pregunta: “¿Qué está pasando aquí y ahora?” Y desarrollar el hábito de preguntarse esto cuando se de cuenta que ha entrado en el bucle.

Nos enfocamos además en potenciar en la persona el sentimiento y la actitud “Yo estoy bien”, en lugar de la culpa tan habitual en estos procesos mentales. Como alternativa a esta culpa y a la preocupación habitual, valorar que lo más importante es el camino recorrido, no el resultado final. Lo vivido, lo aprendido y lo que has crecido a través de esta experiencia. Y si surge algún problema, ya nos ocuparemos cuando llegue porque tienes recursos suficientes para hacerlo.

 

 

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