¿Soy un obsesivo?

¿Soy un obsesivo? ¿Tengo una personalidad obsesiva? Existen diferentes tipos de personalidad. Como resultado, cada uno de nosotros tiene un tipo de personalidad de base, esto significa que cada uno tenemos una tendencia a ser de un determinado tipo de personalidad u otro. Existen diferentes teorías que clasifican los tipos de personalidad. Algunas incluyen unos tipos, otras incluyen otros. Por lo general, en todas ellas aparece la personalidad de tipo obsesiva. Probablemente la mayor parte de nosotros tenemos unos rasgos o partes obsesivas en nuestra forma de ser. Otras personas tienen una personalidad de base obsesiva. Ten en cuenta que esto no es ni bueno, ni malo. En resumen, es solamente una manera de ser y de relacionarse con el mundo y con uno mismo. Para empezar, ¿cuáles son las características más destacables de una personalidad obsesiva?:

Rasgos obsesivos.

  • Tendencia a racionalizar tus experiencias.
  • Tendencia a relacionarte contigo mismo y con los demás desde los pensamientos. (No tanto desde las emociones o las acciones)
  • Tendencia a vivir en tu cabeza. A no conectar con tu cuerpo o tus sensaciones físicas. Las personalidades obsesivas tratan de evitar las emociones, especialmente las desagradables pero también las agradables.
  • Tenerlo todo bajo control. O intentarlo con todas tus energías mentales. No soportan la ausencia de control.
  • Evitar los fallos o las equivocaciones. Estas personas se carcterizan por su tendencia al perfeccionismo. Hasta que todo está perfecto, no se puede descansar.
  • Dificultades para delegar tareas en otros. (“Como no les va a quedar tan bien como cuando yo me ocupo , mejor que lo haga yo”).
  • Tendencia a la rigidez mental. Llevan mal los cambios de planes.
  • Auto-exigencia alta.

En resumen, estas son algunos de los rasgos más característicos de las personalidades obsesivas. Si te identificas con la mayoría de ellos, es probable que tengas una base de personalidad obsesiva. Si solo te identificas en algunos, significará que tienes algunos rasgos obsesivos pero no una base de personalidad. Si no te ves reflejado es que tu base de personalidad será diferente. Insisto en la idea de no patologizar. Esto no tiene que ser bueno ni malo. Es tu forma de relacionarte. Todos tenemos una base de personalidad u otra.

Cuando estoy en consulta trabajando con personalidades de este tipo observo un fenómeno característico que llamamos el bucle obsesivo (así se lo explico a la persona). Porque se experimenta como la sensación de estar dando vueltas sin parar y no ser capaces de poder salir de este bucle mental. Es como la lavadora que está centrifugando y se queda atascada en el programa y no se puede parar. Comparto un par de ejemplos clásicos para darte cuenta de cuando estás metido en este escenario mental:

Recrear una y otra vez una conversación, discusión o situación de conflicto con otra persona. Se trata de una situación que has vivido en el pasado y revives en bucle en el momento presente. Sobre todo poniendo el énfasis en las cosas que dirías o harías ahora y no hiciste entonces. Lo que te faltó en aquel momento y que te gustaría hacer ahora. Pero es demasiado tarde en la realidad. Sólo ocurre en tu mundo mental o fantasía.

Anticipar repetidamente una conversación con otra persona. Este es un escenario mental en el futuro. Anticipas la estrategia a seguir, hacia donde dirigirte, qué hacer o decir y el resultado final. Pongo el acento en repetidamente. La anticipación mental es una gran habilidad cognitiva. El sufrimiento lo provoca la repetición en bucle. La sensación de volver una y otra vez a la misma escena y no poder salir. De querer tener la situación futura bajo control. Con anticipar la escena una única vez es más que suficiente.

Fantasía obsesiva.

Sobre todo, lo curioso es que la mayoría de fantasías obsesivas en bucle tienen que ver con otra persona. Con repetir la misma escena una y otra vez hasta llegar a un resultado final deseado. Este resultado tiene que ver con tus deseos o con tus emociones no expresadas. En muchos casos esta emoción no expresada está bloqueando el fluir normal de los sentimientos y pensamientos. Es cuando el programa de la lavadora se queda atascado.

En el ejemplo de la discusión en el pasado con otra persona, probablemente en nuestra fantasía hacemos o decimos aquello con lo que sentimos que nos quedamos a gusto. Si esa persona dijo o hizo algo que me dejó en mal lugar, vuelvo a esa escena, rebobino la conversación, la paro en el momento adecuado y le digo algo así como “que sepas que eres un auténtico gilipollas”. O algo parecido. Lo que está en juego aquí es tu propia rabia y enfado ante una situación que sientes injusta. Y que en su momento no pudiste manejar. La rabia es la emoción no expresada que está alimentando el bucle obsesivo.

¿Pero por qué me obsesiono tanto? ¿Por qué vuelvo una y otra vez a ese escenario?

Especialmente relevante en mi forma de trabajo la clave no está en el por qué. La pregunta más adecuada para gestionar estas tendencias obsesivas es “¿para qué me obsesiono?” Si has leído mi anterior post sobre la auto-exigencia y el perro guardián (si no lo has hecho te animo a hacerlo luego) veíamos como existe una parte de ti que es exigente y auto-crítica contigo mismo. Esta constante auto-crítica en el fondo busca protegerte y evitar que pases por una experiencia hostil y desagradable de ser criticado o avergonzado delante de otros. En realidad, esta parte trata de cuidar de ti.

 

La autoexigencia y el Perro guardian.

 

Por lo tanto, el perro guardián se puede servir también del pensamiento obsesivo y de las fantasías en bucle para que no te olvides de hacer lo que se supone que tienes que hacer. Es decir, el perro guardián y las tendencias obsesivas pueden estar en relación dentro de tu mente.

Algo que ayuda para desbloquear este bucle obsesivo de pensamientos y conversaciones en fantasía es ir desde el pensamiento hacia la emoción que está relacionada con esa escena. A veces en consulta cuando una persona me describe este bucle de pensamientos le puede preguntar: “Si en lugar de poner el foco de atención en tus pensamientos ahora lo ponemos en tus emociones, ¿qué estás sintiendo ahora mismo?”

Lavadora centrifugando en bucle obsesivo.

Las respuestas suelen ser enfado, tristeza, vergüenza o temor. Explorar e indagar en estas emociones desactiva el bucle obsesivo. Es el camino de salida para este bloqueo mental. Habitualmente y en función del tipo de obsesión, este proceso guarda relación con otro momento previo en la historia vital de la persona. Es algo así como que esas emociones son realmente emociones antiguas que llevas sintiendo durante mucho tiempo en tu vida.

En mi experiencia clínica he podido observar como muchas de estas personas que sufren de sintomatología obsesiva tuvieron que lidiar en su infancia con un padre o una madre (o ambos) auto-exigentes, rígidos o con tendencias perfeccionistas. O niños que tuvieron que ser muy responsables desde pequeños porque la situación familiar general que les tocó vivir era desorganizada o caótica, con poca o ninguna estructura.

Estos niños probablemente han experimentado repetidamente como sus padres les reñían o se enfadan con ellos cuando hacían cosas típicas de niños. Porque se consideraban que estas cosas eran inapropiadas. Como saltar en la cama, desordenar los juguetes o decir palabras malsonantes. En el fondo esto son cosas de niños, verdad? La historia más repetida que observo es la de los padres que reaccionaban a estas situaciones sintiéndose decepcionados. No hacía falta casi que se enfadaran. Era algo más sutil. Un gesto o una mirada triste hacia abajo que enviaba un mensaje no verbal a ese niño. “Si eres un irresponsable, entonces eres inadecuado. Y yo me quedaré decepcionado contigo”. Por supuesto que los niños perciben esto y aprenden a agradar a Papá o a Mamá. Actuaré como ellos esperan para no decepcionarles y asegurarme su amor. Y así no me tendré que sentir culpable.

En resumen, son niños o niñas que tuvieron padres que no supieron conectar con ellos a un nivel emocional, que no tenían mucha empatía o comprensión con los procesos emocionales que viven los niños. Entonces, estos niños no tuvieron suficiente apoyo o guía para gestionar sus sentimientos y emociones y tuvieron que aprender a manejarlas por si mismos. Y aprendieron que pensando mucho mucho y obsesionándose podían evitar sentirse mal.

Después tendremos un adulto que tiende a estar preocupado constantemente (aunque las cosas vayan bien), que tiende a auto-exigirse de forma elevada, que tiene serias dificultades para disfrutar y que parece una maquina viviente. Pues se relaciona solo desde su cabeza y su parte obsesiva. Al estar poniendo el foco de atención en lo que debió haber dicho o hecho en aquella situación pasada o en anticipar como va a actuar en esta situación futura, se observa algo importante: la obsesión está centrada en el pasado o en el futuro.

El presente.

Un trabajo muy efectivo para la persona que se obsesiona es aprender a conectar y vivir en el presente. Las preocupaciones y fantasías obsesivas son intentos repetidos e ineficaces de influir en el pasado o el futuro. A la vez, son distracciones del presente actual. En consulta busco ayudar a la persona a vivir en el presente en lugar de rumiar el pasado o anticipar el futuro con ansiedad.

En consecuencia invito a la persona a que vaya atrás en el tiempo y calcule (son muy buenos haciéndolo) la cantidad de tiempo y energía mental derrochados en obsesionarse. Pensar en las oportunidades perdidas de disfrute, de ser espontáneo y de vivir aventuras si no se hubiera estado obsesionando. El tiempo que se ha ausentado del presente.

Aquí y ahora.

Al centrarnos en el momento presente formulo esta pregunta: “¿Qué está pasando aquí y ahora?” Y desarrollar el hábito de preguntarse esto cuando se de cuenta que ha entrado en el bucle.

Nos enfocamos además en potenciar en la persona el sentimiento y la actitud “Yo estoy bien”, en lugar de la culpa tan habitual en estos procesos mentales. Como alternativa a esta culpa y a la preocupación habitual, valorar que lo más importante es el camino recorrido, no el resultado final. Lo vivido, lo aprendido y lo que has crecido a través de esta experiencia. Y si surge algún problema, ya nos ocuparemos cuando llegue porque tienes recursos suficientes para hacerlo.

 

 

La autoexigencia y el Perro Guardián.

La autoexigencia y el Perro Guardián.

El otro día vi un anuncio en la tele que me llamó la atención. Una marca de salud se anunciaba mediante estos mensajes: un bebé recién nacido llegando al mundo y el comentario “Desde que naces estás siendo examinado”. Después aparecían más escenas de la vida del supuesto personaje de niño, adolescente, adulto, etc… con comentarios en la misma línea: “En la vida estamos constantemente bajo evaluación de los demás, es una situación de examen tras otra…” “Finalmente, cuando te haces mayor y ya no tienes q examinarte más pues ya tu mismo te conviertes en tu propio examinador.” De forma que es

El auto-machaque

ta sensación de estar bajo examen permanece toda la vida.

 

¿Eres una persona que tiende a auto-machacarte? ¿Te metes caña de forma que acabas sintiéndote mal contigo mismo habitualmente? ¿Sientes que te has convertido en alguien inseguro? ¿Tienes un estado físico de tensión y te cuesta relajarte y soltar? ¿Tu espalda y tu cuello están agarrotados?

Tal vez el meterte caña y ser machacón contigo mismo te ayuda a lograr tus propios objetivos. O tal vez no lo consigues, y ahí es cuando puedes convertirte en tu peor enemigo, en la persona que mejor sabe cómo hacerte daño a base de criticarte donde te duele, dudar de ti mismo y de tus propias capacidades.

Una y otra vez encuentro a mi alrededor (confieso que también en mí mismo en ocasiones) personas que viven bajo la presión de la autoexigencia elevada. En mi consulta de psicoterapia observo cómo se repite un patrón del siguiente tipo:

  • Una persona que vive con acumulación de tareas cotidianas en diferentes frentes (trabajo, hijos, pareja, familia de origen, burocracia, ocio…)
  • Estado de agitación interior. Tensión muscular. Especialmente, el cuello, los hombros y la parte superior de la espalda cargados. Es simbólico como se sobrecarga la zona del cuerpo que se utili

    La rabia auto-dirigidida

    za más frecuentemente para cargar cosas pesadas.

  • Sensación de prisa. Ir corriendo de aquí para allá. Pensamientos recurrentes de “tengo que llegar…”
  • Cometer errores. (Dejarse las llaves de casa, tener olvidos, equivocarse a la hora de hacer una tarea, …)
  • Estado de irritación. Ante la frustración que nos provoca el fallo emerge una emoción interna de rabia intensa. Podemos canalizarla con los niños, los vecinos, el conductor de delante…
  • O podemos canalizarla contra nosotros mismos cuando tenemos una autoexigencia elevada. (“Parezco tonto, no doy una a derechas, soy un torpe, todos se van a reír, me van a criticar mal…)
  • Aquí es donde aparece un personaje dentro de ti, es una voz que forma parte de tu mente y que hoy te quiero presentar. Aparece el Crítico Interno, el Perro Guardián o el Enemigo Interior. Tiene varios nombres en psicoterapia, pero es muy similar. Voy a terminar de contarte el ciclo de autocrítica y culpa y después hablamos sobre el Perro Guardián o Crítico Interno.
  • La culpa. El sentimiento de inferioridad y la rabia autodirigida. Este es el machaque puro y duro.
  • Las dudas sobre ti mismo.
  • La inseguridad, la poca confianza en ti mismo y el descenso de la autoestima.
  • El miedo a volver a fracasar. Cuando llegamos a este punto parece que hemos tocado fondo. La dificultad que tiene el miedo es que puede dejarte con una sensación temerosa que no termina de irse. Entonces es cuando el estado de tensión no se va y permanece.

Con lo que acabas por montar un circuito que se retroalimenta como un bucle del que es difícil salir. Cuando esto se prolonga en el tiempo estamos ante un bloqueo emocional que genera baja autoestima, poca confianza en ti mismo y descenso de tu autovaloración.

Hoy me gustaría hablarte más acerca de esa voz interior y machacona que todos tenemos. Desde la psicoterapia humanista se conoce como Perro Guardián, Crítico Interno o Enemigo Interior. Quiero presentártelo para que lo conozcas un poco mejor y puedas ver qué tipo de relación tenéis.

¿Quién es el Crítico Interno o Perro Guardián?

Es una parte de tu mente, uno de los elementos que componen tu estructura mental. Es uno de los personajes que habitan en tu cabeza para recordarte lo que debes hacer y lo que debes evitar hacer de forma impepinable. Está recordándote lo que los demás esperan de ti y lo que es inesperado e inapropiado. En función de quién eres tú, de lo que te caracteriza a tus propios ojos y de lo que has hecho siempre a lo largo de tu historia vital se espera de ti una cosa u otra. Él es esa voz en tu cabeza.

¿Qué tipo de cosas suele hacer?

El Perro Guardián se vive realmente como

El Perro Guardián

amenaza. Por tanto, su modus operandi es amenazante, hiriente y desvalorizante. Se mueve en la oscuridad de lo incierto y lo desconocido. Cada vez que te encuentras en una situación nueva o conocida pero estresante, el perro gruñe y ladra. Te recuerda lo que puede salir mal. Te trae a la memoria aquella vez del pasado en que sentiste como los demás se reían, te criticaban o te miraban mal. Por ejemplo, si eres una persona a la que le cuesta expresar su opinión en grupo o ante un tipo de persona determinado y estás en plena reunión queriendo exponer que para ti es importante hacer las cosas a tu manera, el Perro ladrará cuando tu estés pensando en expresar en alto lo que piensas y podrás sentir su pata arañándote en el estómago para detenerte.

 

Es la parte de ti que te empequeñece, te hace dudar de tus capacidades y te envía un mensaje de desconfianza y descrédito. Si algo puede salir mal, ten claro que así será.

Los enemigos naturales del Perro son la intimidad y la cooperación entre las personas. Probablemente, cuando la persona está más aislada y se apoya menos en sus personas de confianza mayor es la fuerza y la amenaza del Perro Guardián.

¿Para qué lo hace?

Esta es la pregunta clave que les planteo a las personas que acuden a consulta a trabajar su autoexigencia y crítica interna. Todo este proceso es debido a serias motivaciones ocultas que es necesario comprender. No es porque sí, ni por maldad.

Cuando la persona entiende que esta estrategia de autocrítica y autoexigencia se construyo en un período de la historia de la persona donde había una situación familiar complicada, un conflicto personal con alguien importante y cercano o simplemente una situación de hostilidad vital y que esta estrategia fue algo que te ayudó a salir adelante, a sobrevivir y superar el conflicto entonces la forma de verlo cambia.

Por ejemplo en alguna época de tu historia (en especial durante la infancia) resultó que aprendiste a esconder tus emociones y no expresar tus ideas porque cuando lo hacías alguna figura de autoridad te reprendía o te desvalorizaba por ello y tú te sentías poco inteligente o poco válido ante sus ojos y que su cariño hacia ti estaba en riesgo, pues era una buena forma de proteger tu autoestima y tu relación con esa persona callarse y no mostrarse. Tenía sentido hacerlo así entonces.

¿Qué emociones se ponen en juego?

Principalmente hay una emoción básica que se activa con el Perro Guardián, el miedo. El temor a que algo catastrófico y que puede terminar con tu integridad emocional suceda y que tu no puedas salir adelante. Se basa en las amenazas, pero desde la falta de certeza, desde la oscuridad del que no puede ver con claridad. Y el temor lo que necesita es protección, seguridad de que va a ir bien y no pasará nada malo.

¿Qué puedes hacer tú ahora?

En mi consulta de psicoterapia y en los talleres sobre el guion de vida que realizo trabajo con una estrategia psicoterapéutica con el Perro Guardian, la actitud de agradecimiento hacia él.

Sí, darle las gracias. Gracias si no fuera por ti…

Una vez que hemos entendido qué cosas hace y para qué las hace, especialmente importante es observar que esto que hace esta parte de tí tuvo un sentido en una época difícil de tu vida. Que gracias a esta autoexigencia elevada pudiste enfrentarte a un reto difícil o a una situación hostil y salir adelante es algo imprescindible. Entender que esta parte sólo pretende protegerte, evitar que se repita algo doloroso, ahorrarte una burla, ataque o humillación vivida en el pasado y, de esta forma cuidar de ti y de tu integridad emocional.

Siguiendo el ejemplo anterior, una vez que puedes entender que no hay una mala intención de hacer daño o machacar cuando el Perro te ladra y amenaza con que se van a reír de ti y te vas a sentir muy pequeño si dices lo que piensas o sientes ya puedes empezar a comprender cómo funciona esta parte de ti. Y puedes estar en posición de agradecer. De ver que, gracias a él, pudiste salir adelante de estas situaciones hostiles en el pasado.

Cuando puedes agradecer algo a alguien, después también estarás en disposición de perdonar. Es como una cadena emocional que está unida. El siguiente paso es preguntarte a ti mismo y reflexionar acerca de estas dos cuestiones:

  • ¿Quieres continuar el resto de tu vida haciéndolo igual?
  • ¿Quieres explorar una forma alternativa que te permita recuperar tu poder y estar más tranquilo y a gusto contigo?

Una cierta autoexigencia moderada es algo psicológicamente sano. Como en muchas otras cosas, el equilibrio está en el medio y los extremos suelen provocar desequilibrios. Una exigencia moderada permite tener ambiciones, buscar nuevos desafíos y retos, aprender cosas nuevas, alcanzar tus propósitos y crecer internamente.

Este proceso de cambio también requiere de una emoción más saludable y constructiva para nosotros, la auto-compasión. La capacidad de perdonar nuestros fallos, de darnos permiso para meter la pata y el permiso de no tener que ser perfecto. Este proceso nos conduce a realizar otros cambios a nivel interior también que van en la misma línea de poder conseguir tus metas, de alcanzar objetivos.

La autocompasión

Convertir las dudas sobre nosotros mismos en compasión y permiso para poder meter la pata.

Convertir la culpa en frustración sana con permiso de volver a intentarlo.

Convertir el miedo al fracaso en confianza. Confía en ti, aunque a veces te equivoques.

Cuando ponemos el foco de atención en el proceso en lugar de en el resultado final y observamos que hemos luchado, hemos trabajado duro y hemos tratado de conseguirlo con nuestros recursos y dando nuestra mejor versión podremos sentirnos orgullosos y compasivos con nosotros mismos independientemente del resultado final. Incluso habiéndonos equivocado. Y, paradójicamente, ahí es donde más probabilidades de éxito tenemos.

El miedo a la ansiedad

El miedo a la ansiedad o cómo nos provocamos nuestro propio síntoma ansioso.

En mi experiencia profesional en consulta privada tratando con personas aquejadas de ansiedad observo un rasgo común en la mayoría de casos, el miedo a tener ansiedad. O lo que es lo mismo, como la persona es capaz de autosugestionarse hasta el punto de provocarse una crisis de ansiedad. Es algo muy habitual como las personas que acuden a consulta sufren especialmente por la preocupación que tienen acerca de padecer ese síntoma particular en concreto en el momento más inoportuno. Hasta el grado de comenzar a obsesionarse con la anticipación de esta escena en diferentes escenarios. Si posteriormente la persona empieza a realizar modificaciones en su vida con el objeto de evitar o tener bajo control ese síntoma es entonces cuando la ansiedad está empezando a ganar poder sobre la persona. Para ello, cada uno de nosotros desarrolla su propio sistema sintomatológico de auto-refuerzo.

El sistema de auto-refuerzo de la ansiedad se inicia con una vaga y difusa sensación física en el cuerpo. Por ejemplo, la persona puede sentir una leve molestia en la zona del pecho o el corazón. El siguiente paso es la interpretación en términos de ansiedad (“Ya me empieza a pasar otra vez. Algo malo me sucede”). El paso siguiente consiste en centrar el foco de atención en la sensación sentida, nuestros sentidos, percepciones y pensamientos se dirigen al síntoma y perdemos contacto con el resto de estímulos (externos o internos). Cuando además la persona ha desarrollado una personalidad con tendencias o rasgos obsesivos, todo el proceso se sobre-dimensiona y exagera aún más. Como todo el foco está puesto en el síntoma, lo más natural es que el proceso progrese hacia una crisis de ansiedad de diferente grado, puesto que lo estamos alimentando para que sea así.

El sistema mente-cuerpo de generación de ansiedad.

 

Finalmente, la interpretación que la persona hace sobre la experiencia que ha vivido será clave en la confirmación y refuerzo del sistema de ansiedad (“No entiendo porque me pasa esto, solo se que hay algo en mí que no funciona bien”). Cuando no entendemos lo que nos sucede y no podemos leer más allá de los síntomas para aprender a gestionarlos, es más que probable que empecemos a construir el miedo a la propia ansiedad. Puedes identificar que tienes miedo a la propia ansiedad cuando tienes pensamientos del tipo: “No se cuándo, pero antes o después me va a pasar.” “Prefiero no volver a x lugar o hacer x actividad para evitar exponerme a que me suceda y sentirme mal”. “No hay nada que pueda hacer, al final me viene esta sensación”. “Estoy mal, hay algo malo en mí”.

Por otro lado, puede ser que estés desarrollando cierta obsesión sobre la ansiedad. Esto sucede cuando dedicas de forma habitual tu energía mental a pensar en estos síntomas físicos o cuando desarrollas técnicas de anticipación para evitar pasar por ellos. El miedo a la ansiedad está dentro de tí cuando imaginas escenas en diferentes escenarios donde te suceden estos síntomas y buscas maneras de enfrentarte a ellos. Invertir tiempo y energía mental en esto hace que se desarrolle una obsesión hacia la ansiedad.

En mi experiencia terapéutica he podido conocer en profundidad como funciona

Descontrol + Miedo al síntoma= tensión

la ansiedad y los mecanismos defensivos mentales para lidiar con ella. He observado en multitud de personas la siguiente fórmula mental:

 

Sensación de descontrol +
miedo al síntoma =
tensión corporal

 

 

Cuando nuestro cuerpo está en tensión es fácil identificarla erróneamente con ansiedad . Confundir esa tensión muscular con el síntoma indeseado. Si le añadimos a la fórmula ciertos rasgos de personalidad obsesivos se provoca el efecto llamada.
Internamente llamamos al síntoma para que se haga presente. De esta forma, terminamos por confirmar nuestros temores y miedos auto-reafirmando todo el sistema creado. Los síntomas de ansiedad son variados, cada uno tenemos por llamarlo así nuestro síntoma “favorito”. Puede ser taquicardia o presión en el pecho, sensación de ahogos o respiración acelerada y entrecortada, sudoración excesiva de alguna zona corporal, mareos o confusión mental. O también pueden ser una mezcla de ellos.

Cuando más temor tengamos a la aparición del síntoma, mayor poder le damos a éste y más probable será que vuelva a aparecer en el momento más indeseado o inoportuno. Sin embargo la paradoja de todo ello es que somos nosotros mismos los que estamos llamando y provocando nuestra propia sintomatología.

¿Qué puedes hacer si te encuentras bajo esta ansiedad?

Lo primero es necesario darte cuenta que hace falta hacer cambios. Repetir estos pasos refuerza todo el sistema. Hace falta que introduzcas cambios en él. Lo más absurdo sería querer que una cosa cambie y seguir haciendo lo mismo. En mi práctica terapéutica busco junto a mi cliente diferentes cambios que puede hacer en este proceso. Juntos construimos rupturas del sistema ansioso que provoquen como resultado un descenso de su sintomatología. Ahora comparto aquí cinco de estos posibles cambios:

Déjate llevar por el síntoma temido. De esta forma, te estarás enfrentado directamente a tu miedo. Si te dejas caer y atraviesas el temor tendrás la oportunidad de experimentar que puedes hacerle frente. Si tu síntoma es sudoración excesiva, temblor, mareos, confusión… déjate llevar. Verás como el síntoma empieza a disminuir a medida que estás pensando en alguna cosa diferente. Y por consiguiente, la ansiedad comenzará a perder el poder que tiene sobre ti.

– Sé consciente de tu propia tensión corporal. Localiza la zona de tu cuerpo que esté más en tensión, por ejemplo el pecho o el estómago. Usa tus recursos físicos para transmitir sensación de relajación a esta zona. Coloca tu mano sobre tu pecho o estómago, siente la temperatura de tu mano sobre esta zona. Tu mano va a estar más fría puesto que la circulación sanguínea se reduce en esta zona cuando estamos sintiendo ansiedad. Piensa voy a reducir la tensión de mi pecho a través de mis manos, mi respiración y mis pensamientos.

 

El síntoma en el cuerpo

– Utiliza tu propio cuerpo para gestionar tus emociones. Busca la zona de tu cuerpo donde no esté el síntoma, por ejemplo

tus piernas o tus pies. Ve alternando el foco de tu atención desde una zona a otra de tu cuerpo. Desde la zona en tensión recorre tu cuerpo lentamente hacia la zona en relajación y ve de una a otra parándote al menos 10-15 segundos en cada una. De esta forma, provocarás el efecto de contraste tensión-relajación en tu cuerpo. Este contraste puede ayudarte a equilibrar el desequilibrio físico que el síntoma ha generado. Y podrás tomar conciencia de que yo soy más cosas además de mi síntoma. El síntoma es una parte de mí, pero no es el todo.

 

– Usa este mantra y repitelo hasta la saciedad, hasta que la ansiedad empiece a reducirse:
La ansiedad no me va a matar. Es molesta pero no mata.”
La ansiedad puede ser vista como las olas del mar en la playa. Viene y se va. No permanece. Como con el oleaje viene una marea fuerte que después se retira y acaba por desaparecer. Se va a marchar.

Conócete a ti mismo. Sin duda, esto es lo más potente y efectivo que puedes hacer. Escucha el mensaje que te envía tu cuerpo a través del síntoma. Entiéndelo. Comprende porque tienes ansiedad en este momento de tu vida. “¿Porqué me pasa esto ahora?.” En mi enfoque de trabajo terapéutico he aprendido que lo habitual es la existencia de otro conflicto personal que no estás atendiendo o resolviendo. Este otro conflicto es el que realmente está provocándote tensión y malestar a un nivel más profundo. La ansiedad te está avisando de esto. Es el sistema emocional que la mente tiene para pedir ayuda. Resuelve el conflicto no atendido para solucionar la ansiedad de forma profunda y para que a la larga no vuelva a molestarte.

Las dificultades relativas a la ansiedad tienen muy buen pronóstico y evolución con tratamiento psicoterapéutico. Es una de las consultas más habituales y remiten y se curan en un razonable período de tiempo. Si quieres conocer más sobre si tienes crisis de ansiedad y cuáles son los síntomas puedes leer en este post sobre síntomas característicos de la ansiedad:

13 síntomas para detectar un ataque de ansiedad

 

Sobre la ansiedad

Sobre la ansiedad y el conflicto personal que la provoca.

En el post de hoy, comparto un video que he grabado sobre la ansiedad. En él hablo de mi manera de enfocar el trabajo de psicoterapia para superar problemas o crisis de ansiedad.

Espero que sea de interés y te sirva para comprender un poco mejor que sucede en tí mismo cuando sientes ansiedad.

Los cinco niveles de comunicación

En el post de hoy comparto los cinco niveles de comunicación en las relaciones sociales.

La psicóloga Pilar Jericó explica con claridad los niveles de comunicación en los que nos desenvolvemos cuando estamos en una situación social o en pareja.

Comparto con ella su clasificación. En especial que el último nivel es el que aporta la mayor satisfacción emocional. Además es donde se puede realmente conseguir resolver los conflictos interpersonales.

Los cinco niveles de comunicacion

También comparto aquí el enlace de mi articulo ¿Por qué discutimos en pareja?. En el describo como los diferentes tipos de comunicación influyen en los conflictos de pareja y comparto algun recurso práctico para este tipo de conflictos. Espero que te resulte de utilidad.

¿Por qué discutimos en pareja?

Sobre niños con sueño difícil

En esta entrevista de elpais.com, el neuropsicólogo A. Bilbao comparte su conocimiento y experiencia acerca del sueño infantil, especialmente en los niños que duermen mal.

En mi opinión, coincido con su forma de enfocarlo a mitad de camino entre dejar a los niños llorar (algo que rechazo profundamente) y el colecho. Y en cierta medida, me tranquiliza saber que esto es lo normal durante los primeros años de vida.

Sobre niños con sueño difícil

 

Cual es tu experiencia?

 

 

¿Por qué se rompen más parejas después del verano?

¿Por qué se rompen más parejas después del verano?

El verano, y especialmente, la vuelta de las vacaciones es un período potencial de mayor conflictos o rupturas de parejas. Pero si se supone que el verano es para descansar y desconectar, disminuyen las obligaciones y las responsabilidades, cómo es posible que las parejas se rompan justo después? Trataré de responder a esta cuestión desde mi experiencia como terapeuta de parejas.

El siguiente enlace es una noticia sobre la ruptura de parejas despues del verano:

https://www.20minutos.es/noticia/275871/0/septiembre/piden/divorcios/

En mi experiencia profesional en estos años he comprobado que el mes de septiembre es el mes en el que más parejas acuden a consulta para iniciar un proceso de terapia de parejas. También, como el enlace anterior refleja, es el mes en el que más separaciones y divorcios se firman.

Si el verano es una época para relajarse y disfrutar, ¿por qué las parejas se rompen?

He percibido diferentes elementos que de una forma u otra se repiten en una mayoría de casos:

– Mayor tiempo compartido.

Las parejas pasan más tiempo juntas ahora que el resto del año. La rutina diaria, los trabajos, las obligaciones familiares, etc., dejan poco tiempo a las parejas para hablar, estar juntos e intimar. Cuando esta oportunidad de acercamiento se produce, a veces, deja a la pareja en fuera de juego. No saben bien qué hacer el uno con el otro. Puede aparecer la sensación de que la atracción se ha diluido o se ha marchado. Y se puede vivir como una falta de interés.

– La pérdida de la rutina.

La rutina proporciona estructura. Hace la vida más predecible y, por tanto, más fácil y sencilla. Las vacaciones son una pérdida de esta rutina. Se pierden los horarios, los ritmos de funcionamiento, los límites son más laxos. La pareja necesita de una capacidad de adaptación para vivenciar todo esto de forma agradable. Hay parejas que encuentran dificultades al salirse de sus rutinas y experimentan estrés pudiendo generar discusiones y conflictos.

– Los viajes como solución mágica.

Algunas parejas pueden ser conscientes de sus diferencias a lo largo del año. Saben que algo les está pasando y diseñan un viaje de vacaciones con la expectativa inconsciente o consciente de que este cambio arreglará las cosas o al menos, mejorará la situación. Esta expectativa pocas veces se cumple. Los viajes implican una salida de la zona de confort y pueden ayudar a cambiar el ambiente hostil o distanciado de una relación. Pero poco más, solo la comunicación afectiva y respetuosa de lo que está relacionado con ese conflicto podrá generar soluciones o nuevas vías de relacionarse.

En definitiva, las vacaciones y el tiempo libre supone un mirarse a los ojos y actualizar la relación. Ponerse al día sin tantas interferencias o distracciones y reconectar de forma profunda tras un año juntos. Aquí a veces se producen los desencuentros, las decepciones, los rencores acumulados y los vacíos.

Es importante tener suficientes recursos y habilidades de comunicación y gestión de las emociones profundas que se remueven. Algunas de ellas son:

– El dolor o el rencor sentido por las “afrentas percibidas” y acumuladas a lo largo del año.

– La soledad, el sentimiento que se experimenta al creer que no somos importantes para el otro. También puede venir de la creencia de que el otro no será capaz de darnos lo que necesitamos y es duro sentirse no acompañado dentro de la propia relación de pareja.

– La tristeza, el sentir que echamos de menos lo que había antes que nos unió y nos enamoró. El sentimiento de pérdida de ilusión.

Las vacaciones y el fin de curso que se vivencia durante el verano es un tiempo de re-evaluación. De pararse y mirarse a sí mismo, observar en qué punto se encuentra nuestra vida. Por ello, septiembre es la época de los nuevos proyectos, los cambios de trabajo y de tomar decisiones. Aplicado a la pareja es momento de revisar como experimentamos la relación. Mirar cómo está de encendida o apagada la ilusión por los proyectos compartidos o, por otra parte, sentir la relación desde el desencuentro y la decepción. En definitiva, si nuestra pareja va más hacia el amor o hacia el desamor.

A la hora de llevar a cabo este proceso de revisión es recomendable tener en cuenta las habilidades de comunicación.

En este artículo quiero compartir una herramienta práctica para usar en discusiones de pareja y que he llamado “La escalera del conflicto” vs. “La gestión positiva del conflicto”:

La escalera del conflicto.

La escalera del conflicto

 

Gestión positiva del conflicto.

Gestión positiva del conflicto.

 

Juan Del Valle

Psicoterapeuta de parejas.

Enamorarse es la parte sencilla

M.L. Catron probó a realizar el experimento en el que dos desconocidos se hacen 36 preguntas íntimas y se miran a los ojos durante 4 minutos para después experimentar si sienten afecto y enamoramiento el uno por el otro. Y resultó que se enamoró de ese desconocido! Después escribió un artículo viral sobre su experiencia en The New York Times.

En este video de www.ted.com, habla sobre la relación de pareja que se inició a partir de aquel experimento una vez los meses habían pasado. Lo más interesante en mi opinión es la diferencia entre enamorarse y estar en una relación de pareja estable y sólida. Hay personas que piensan que ambas cosas son lo mismo y no es así.

 

 

Este es el experimento de las 36 preguntas para enamorarse:

Experimento: 36 preguntas para profundizar en intimidad

¿Puede el sol ser sano para el corazón?

Aprovecha el verano para darle Vitamina D a tu cuerpo y toma el sol con precaución. Tu corazón se beneficiará de ello!! El sol es sano para la circulación.

En este video de www.ted.com el dermatólogo R.Weller comparte su investigación acerca del impacto de los rayos ultravioletas en el corazón y el sistema circulatorio. Que suerte vivir en una zona del mundo con tantas horas de sol! Esto es salud para el corazón.