¿Por qué se rompen más parejas después del verano?

¿Por qué se rompen más parejas después del verano?

El verano, y especialmente, la vuelta de las vacaciones es un período potencial de mayor conflictos o rupturas de parejas. Pero si se supone que el verano es para descansar y desconectar, disminuyen las obligaciones y las responsabilidades, cómo es posible que las parejas se rompan justo después? Trataré de responder a esta cuestión desde mi experiencia como terapeuta de parejas.

El siguiente enlace es una noticia sobre la ruptura de parejas despues del verano:

http://www.20minutos.es/noticia/275871/0/septiembre/piden/divorcios/

En mi experiencia profesional en estos años he comprobado que el mes de septiembre es el mes en el que más parejas acuden a consulta para iniciar un proceso de terapia de parejas. También, como el enlace anterior refleja, es el mes en el que más separaciones y divorcios se firman.

Si el verano es una época para relajarse y disfrutar, ¿por qué las parejas se rompen?

He percibido diferentes elementos que de una forma u otra se repiten en una mayoría de casos:

– Mayor tiempo compartido.

Las parejas pasan más tiempo juntas ahora que el resto del año. La rutina diaria, los trabajos, las obligaciones familiares, etc., dejan poco tiempo a las parejas para hablar, estar juntos e intimar. Cuando esta oportunidad de acercamiento se produce, a veces, deja a la pareja en fuera de juego. No saben bien qué hacer el uno con el otro. Puede aparecer la sensación de que la atracción se ha diluido o se ha marchado. Y se puede vivir como una falta de interés.

– La pérdida de la rutina.

La rutina proporciona estructura. Hace la vida más predecible y, por tanto, más fácil y sencilla. Las vacaciones son una pérdida de esta rutina. Se pierden los horarios, los ritmos de funcionamiento, los límites son más laxos. La pareja necesita de una capacidad de adaptación para vivenciar todo esto de forma agradable. Hay parejas que encuentran dificultades al salirse de sus rutinas y experimentan estrés pudiendo generar discusiones y conflictos.

– Los viajes como solución mágica.

Algunas parejas pueden ser conscientes de sus diferencias a lo largo del año. Saben que algo les está pasando y diseñan un viaje de vacaciones con la expectativa inconsciente o consciente de que este cambio arreglará las cosas o al menos, mejorará la situación. Esta expectativa pocas veces se cumple. Los viajes implican una salida de la zona de confort y pueden ayudar a cambiar el ambiente hostil o distanciado de una relación. Pero poco más, solo la comunicación afectiva y respetuosa de lo que está relacionado con ese conflicto podrá generar soluciones o nuevas vías de relacionarse.

En definitiva, las vacaciones y el tiempo libre supone un mirarse a los ojos y actualizar la relación. Ponerse al día sin tantas interferencias o distracciones y reconectar de forma profunda tras un año juntos. Aquí a veces se producen los desencuentros, las decepciones, los rencores acumulados y los vacíos.

Es importante tener suficientes recursos y habilidades de comunicación y gestión de las emociones profundas que se remueven. Algunas de ellas son:

– El dolor o el rencor sentido por las “afrentas percibidas” y acumuladas a lo largo del año.

– La soledad, el sentimiento que se experimenta al creer que no somos importantes para el otro. También puede venir de la creencia de que el otro no será capaz de darnos lo que necesitamos y es duro sentirse no acompañado dentro de la propia relación de pareja.

– La tristeza, el sentir que echamos de menos lo que había antes que nos unió y nos enamoró. El sentimiento de pérdida de ilusión.

Las vacaciones y el fin de curso que se vivencia durante el verano es un tiempo de re-evaluación. De pararse y mirarse a sí mismo, observar en qué punto se encuentra nuestra vida. Por ello, septiembre es la época de los nuevos proyectos, los cambios de trabajo y de tomar decisiones. Aplicado a la pareja es momento de revisar como experimentamos la relación. Mirar cómo está de encendida o apagada la ilusión por los proyectos compartidos o, por otra parte, sentir la relación desde el desencuentro y la decepción. En definitiva, si nuestra pareja va más hacia el amor o hacia el desamor.

A la hora de llevar a cabo este proceso de revisión es recomendable tener en cuenta las habilidades de comunicación.

En este artículo quiero compartir una herramienta práctica para usar en discusiones de pareja y que he llamado “La escalera del conflicto” vs. “La gestión positiva del conflicto”:

La escalera del conflicto.

La escalera del conflicto

 

Gestión positiva del conflicto.

Gestión positiva del conflicto.

 

Juan Del Valle

Psicoterapeuta de parejas.

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