El miedo a la ansiedad

El miedo a la ansiedad o cómo nos provocamos nuestro propio síntoma ansioso.

En mi experiencia profesional en consulta privada tratando con personas aquejadas de ansiedad observo un rasgo común en la mayoría de casos, el miedo a tener ansiedad. O lo que es lo mismo, como la persona es capaz de autosugestionarse hasta el punto de provocarse una crisis de ansiedad. Es algo muy habitual como las personas que acuden a consulta sufren especialmente por la preocupación que tienen acerca de padecer ese síntoma particular en concreto en el momento más inoportuno. Hasta el grado de comenzar a obsesionarse con la anticipación de esta escena en diferentes escenarios. Si posteriormente la persona empieza a realizar modificaciones en su vida con el objeto de evitar o tener bajo control ese síntoma es entonces cuando la ansiedad está empezando a ganar poder sobre la persona. Para ello, cada uno de nosotros desarrolla su propio sistema sintomatológico de auto-refuerzo.

El sistema de auto-refuerzo de la ansiedad se inicia con una vaga y difusa sensación física en el cuerpo. Por ejemplo, la persona puede sentir una leve molestia en la zona del pecho o el corazón. El siguiente paso es la interpretación en términos de ansiedad (“Ya me empieza a pasar otra vez. Algo malo me sucede”). El paso siguiente consiste en centrar el foco de atención en la sensación sentida, nuestros sentidos, percepciones y pensamientos se dirigen al síntoma y perdemos contacto con el resto de estímulos (externos o internos). Cuando además la persona ha desarrollado una personalidad con tendencias o rasgos obsesivos, todo el proceso se sobre-dimensiona y exagera aún más. Como todo el foco está puesto en el síntoma, lo más natural es que el proceso progrese hacia una crisis de ansiedad de diferente grado, puesto que lo estamos alimentando para que sea así.

El sistema mente-cuerpo de generación de ansiedad.

 

Finalmente, la interpretación que la persona hace sobre la experiencia que ha vivido será clave en la confirmación y refuerzo del sistema de ansiedad (“No entiendo porque me pasa esto, solo se que hay algo en mí que no funciona bien”). Cuando no entendemos lo que nos sucede y no podemos leer más allá de los síntomas para aprender a gestionarlos, es más que probable que empecemos a construir el miedo a la propia ansiedad. Puedes identificar que tienes miedo a la propia ansiedad cuando tienes pensamientos del tipo: “No se cuándo, pero antes o después me va a pasar.” “Prefiero no volver a x lugar o hacer x actividad para evitar exponerme a que me suceda y sentirme mal”. “No hay nada que pueda hacer, al final me viene esta sensación”. “Estoy mal, hay algo malo en mí”.

Por otro lado, puede ser que estés desarrollando cierta obsesión sobre la ansiedad. Esto sucede cuando dedicas de forma habitual tu energía mental a pensar en estos síntomas físicos o cuando desarrollas técnicas de anticipación para evitar pasar por ellos. El miedo a la ansiedad está dentro de tí cuando imaginas escenas en diferentes escenarios donde te suceden estos síntomas y buscas maneras de enfrentarte a ellos. Invertir tiempo y energía mental en esto hace que se desarrolle una obsesión hacia la ansiedad.

En mi experiencia terapéutica he podido conocer en profundidad como funciona

Descontrol + Miedo al síntoma= tensión

la ansiedad y los mecanismos defensivos mentales para lidiar con ella. He observado en multitud de personas la siguiente fórmula mental:

 

Sensación de descontrol +
miedo al síntoma =
tensión corporal

 

 

Cuando nuestro cuerpo está en tensión es fácil identificarla erróneamente con ansiedad . Confundir esa tensión muscular con el síntoma indeseado. Si le añadimos a la fórmula ciertos rasgos de personalidad obsesivos se provoca el efecto llamada.
Internamente llamamos al síntoma para que se haga presente. De esta forma, terminamos por confirmar nuestros temores y miedos auto-reafirmando todo el sistema creado. Los síntomas de ansiedad son variados, cada uno tenemos por llamarlo así nuestro síntoma “favorito”. Puede ser taquicardia o presión en el pecho, sensación de ahogos o respiración acelerada y entrecortada, sudoración excesiva de alguna zona corporal, mareos o confusión mental. O también pueden ser una mezcla de ellos.

Cuando más temor tengamos a la aparición del síntoma, mayor poder le damos a éste y más probable será que vuelva a aparecer en el momento más indeseado o inoportuno. Sin embargo la paradoja de todo ello es que somos nosotros mismos los que estamos llamando y provocando nuestra propia sintomatología.

¿Qué puedes hacer si te encuentras bajo esta ansiedad?

Lo primero es necesario darte cuenta que hace falta hacer cambios. Repetir estos pasos refuerza todo el sistema. Hace falta que introduzcas cambios en él. Lo más absurdo sería querer que una cosa cambie y seguir haciendo lo mismo. En mi práctica terapéutica busco junto a mi cliente diferentes cambios que puede hacer en este proceso. Juntos construimos rupturas del sistema ansioso que provoquen como resultado un descenso de su sintomatología. Ahora comparto aquí cinco de estos posibles cambios:

Déjate llevar por el síntoma temido. De esta forma, te estarás enfrentado directamente a tu miedo. Si te dejas caer y atraviesas el temor tendrás la oportunidad de experimentar que puedes hacerle frente. Si tu síntoma es sudoración excesiva, temblor, mareos, confusión… déjate llevar. Verás como el síntoma empieza a disminuir a medida que estás pensando en alguna cosa diferente. Y por consiguiente, la ansiedad comenzará a perder el poder que tiene sobre ti.

– Sé consciente de tu propia tensión corporal. Localiza la zona de tu cuerpo que esté más en tensión, por ejemplo el pecho o el estómago. Usa tus recursos físicos para transmitir sensación de relajación a esta zona. Coloca tu mano sobre tu pecho o estómago, siente la temperatura de tu mano sobre esta zona. Tu mano va a estar más fría puesto que la circulación sanguínea se reduce en esta zona cuando estamos sintiendo ansiedad. Piensa voy a reducir la tensión de mi pecho a través de mis manos, mi respiración y mis pensamientos.

 

El síntoma en el cuerpo

– Utiliza tu propio cuerpo para gestionar tus emociones. Busca la zona de tu cuerpo donde no esté el síntoma, por ejemplo

tus piernas o tus pies. Ve alternando el foco de tu atención desde una zona a otra de tu cuerpo. Desde la zona en tensión recorre tu cuerpo lentamente hacia la zona en relajación y ve de una a otra parándote al menos 10-15 segundos en cada una. De esta forma, provocarás el efecto de contraste tensión-relajación en tu cuerpo. Este contraste puede ayudarte a equilibrar el desequilibrio físico que el síntoma ha generado. Y podrás tomar conciencia de que yo soy más cosas además de mi síntoma. El síntoma es una parte de mí, pero no es el todo.

 

– Usa este mantra y repitelo hasta la saciedad, hasta que la ansiedad empiece a reducirse:
La ansiedad no me va a matar. Es molesta pero no mata.”
La ansiedad puede ser vista como las olas del mar en la playa. Viene y se va. No permanece. Como con el oleaje viene una marea fuerte que después se retira y acaba por desaparecer. Se va a marchar.

Conócete a ti mismo. Sin duda, esto es lo más potente y efectivo que puedes hacer. Escucha el mensaje que te envía tu cuerpo a través del síntoma. Entiéndelo. Comprende porque tienes ansiedad en este momento de tu vida. “¿Porqué me pasa esto ahora?.” En mi enfoque de trabajo terapéutico he aprendido que lo habitual es la existencia de otro conflicto personal que no estás atendiendo o resolviendo. Este otro conflicto es el que realmente está provocándote tensión y malestar a un nivel más profundo. La ansiedad te está avisando de esto. Es el sistema emocional que la mente tiene para pedir ayuda. Resuelve el conflicto no atendido para solucionar la ansiedad de forma profunda y para que a la larga no vuelva a molestarte.

Las dificultades relativas a la ansiedad tienen muy buen pronóstico y evolución con tratamiento psicoterapéutico. Es una de las consultas más habituales y remiten y se curan en un razonable período de tiempo. Si quieres conocer más sobre si tienes crisis de ansiedad y cuáles son los síntomas puedes leer en este post sobre síntomas característicos de la ansiedad:

13 síntomas para detectar un ataque de ansiedad

 

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