La autoexigencia y el Perro Guardián.

La autoexigencia y el Perro Guardián.

El otro día vi un anuncio en la tele que me llamó la atención. Una marca de salud se anunciaba mediante estos mensajes: un bebé recién nacido llegando al mundo y el comentario “Desde que naces estás siendo examinado”. Después aparecían más escenas de la vida del supuesto personaje de niño, adolescente, adulto, etc… con comentarios en la misma línea: “En la vida estamos constantemente bajo evaluación de los demás, es una situación de examen tras otra…” “Finalmente, cuando te haces mayor y ya no tienes q examinarte más pues ya tu mismo te conviertes en tu propio examinador.” De forma que es

El auto-machaque

ta sensación de estar bajo examen permanece toda la vida.

 

¿Eres una persona que tiende a auto-machacarte? ¿Te metes caña de forma que acabas sintiéndote mal contigo mismo habitualmente? ¿Sientes que te has convertido en alguien inseguro? ¿Tienes un estado físico de tensión y te cuesta relajarte y soltar? ¿Tu espalda y tu cuello están agarrotados?

Tal vez el meterte caña y ser machacón contigo mismo te ayuda a lograr tus propios objetivos. O tal vez no lo consigues, y ahí es cuando puedes convertirte en tu peor enemigo, en la persona que mejor sabe cómo hacerte daño a base de criticarte donde te duele, dudar de ti mismo y de tus propias capacidades.

Una y otra vez encuentro a mi alrededor (confieso que también en mí mismo en ocasiones) personas que viven bajo la presión de la autoexigencia elevada. En mi consulta de psicoterapia observo cómo se repite un patrón del siguiente tipo:

  • Una persona que vive con acumulación de tareas cotidianas en diferentes frentes (trabajo, hijos, pareja, familia de origen, burocracia, ocio…)
  • Estado de agitación interior. Tensión muscular. Especialmente, el cuello, los hombros y la parte superior de la espalda cargados. Es simbólico como se sobrecarga la zona del cuerpo que se utili

    La rabia auto-dirigidida

    za más frecuentemente para cargar cosas pesadas.

  • Sensación de prisa. Ir corriendo de aquí para allá. Pensamientos recurrentes de “tengo que llegar…”
  • Cometer errores. (Dejarse las llaves de casa, tener olvidos, equivocarse a la hora de hacer una tarea, …)
  • Estado de irritación. Ante la frustración que nos provoca el fallo emerge una emoción interna de rabia intensa. Podemos canalizarla con los niños, los vecinos, el conductor de delante…
  • O podemos canalizarla contra nosotros mismos cuando tenemos una autoexigencia elevada. (“Parezco tonto, no doy una a derechas, soy un torpe, todos se van a reír, me van a criticar mal…)
  • Aquí es donde aparece un personaje dentro de ti, es una voz que forma parte de tu mente y que hoy te quiero presentar. Aparece el Crítico Interno, el Perro Guardián o el Enemigo Interior. Tiene varios nombres en psicoterapia, pero es muy similar. Voy a terminar de contarte el ciclo de autocrítica y culpa y después hablamos sobre el Perro Guardián o Crítico Interno.
  • La culpa. El sentimiento de inferioridad y la rabia autodirigida. Este es el machaque puro y duro.
  • Las dudas sobre ti mismo.
  • La inseguridad, la poca confianza en ti mismo y el descenso de la autoestima.
  • El miedo a volver a fracasar. Cuando llegamos a este punto parece que hemos tocado fondo. La dificultad que tiene el miedo es que puede dejarte con una sensación temerosa que no termina de irse. Entonces es cuando el estado de tensión no se va y permanece.

Con lo que acabas por montar un circuito que se retroalimenta como un bucle del que es difícil salir. Cuando esto se prolonga en el tiempo estamos ante un bloqueo emocional que genera baja autoestima, poca confianza en ti mismo y descenso de tu autovaloración.

Hoy me gustaría hablarte más acerca de esa voz interior y machacona que todos tenemos. Desde la psicoterapia humanista se conoce como Perro Guardián, Crítico Interno o Enemigo Interior. Quiero presentártelo para que lo conozcas un poco mejor y puedas ver qué tipo de relación tenéis.

¿Quién es el Crítico Interno o Perro Guardián?

Es una parte de tu mente, uno de los elementos que componen tu estructura mental. Es uno de los personajes que habitan en tu cabeza para recordarte lo que debes hacer y lo que debes evitar hacer de forma impepinable. Está recordándote lo que los demás esperan de ti y lo que es inesperado e inapropiado. En función de quién eres tú, de lo que te caracteriza a tus propios ojos y de lo que has hecho siempre a lo largo de tu historia vital se espera de ti una cosa u otra. Él es esa voz en tu cabeza.

¿Qué tipo de cosas suele hacer?

El Perro Guardián se vive realmente como

El Perro Guardián

amenaza. Por tanto, su modus operandi es amenazante, hiriente y desvalorizante. Se mueve en la oscuridad de lo incierto y lo desconocido. Cada vez que te encuentras en una situación nueva o conocida pero estresante, el perro gruñe y ladra. Te recuerda lo que puede salir mal. Te trae a la memoria aquella vez del pasado en que sentiste como los demás se reían, te criticaban o te miraban mal. Por ejemplo, si eres una persona a la que le cuesta expresar su opinión en grupo o ante un tipo de persona determinado y estás en plena reunión queriendo exponer que para ti es importante hacer las cosas a tu manera, el Perro ladrará cuando tu estés pensando en expresar en alto lo que piensas y podrás sentir su pata arañándote en el estómago para detenerte.

 

Es la parte de ti que te empequeñece, te hace dudar de tus capacidades y te envía un mensaje de desconfianza y descrédito. Si algo puede salir mal, ten claro que así será.

Los enemigos naturales del Perro son la intimidad y la cooperación entre las personas. Probablemente, cuando la persona está más aislada y se apoya menos en sus personas de confianza mayor es la fuerza y la amenaza del Perro Guardián.

¿Para qué lo hace?

Esta es la pregunta clave que les planteo a las personas que acuden a consulta a trabajar su autoexigencia y crítica interna. Todo este proceso es debido a serias motivaciones ocultas que es necesario comprender. No es porque sí, ni por maldad.

Cuando la persona entiende que esta estrategia de autocrítica y autoexigencia se construyo en un período de la historia de la persona donde había una situación familiar complicada, un conflicto personal con alguien importante y cercano o simplemente una situación de hostilidad vital y que esta estrategia fue algo que te ayudó a salir adelante, a sobrevivir y superar el conflicto entonces la forma de verlo cambia.

Por ejemplo en alguna época de tu historia (en especial durante la infancia) resultó que aprendiste a esconder tus emociones y no expresar tus ideas porque cuando lo hacías alguna figura de autoridad te reprendía o te desvalorizaba por ello y tú te sentías poco inteligente o poco válido ante sus ojos y que su cariño hacia ti estaba en riesgo, pues era una buena forma de proteger tu autoestima y tu relación con esa persona callarse y no mostrarse. Tenía sentido hacerlo así entonces.

¿Qué emociones se ponen en juego?

Principalmente hay una emoción básica que se activa con el Perro Guardián, el miedo. El temor a que algo catastrófico y que puede terminar con tu integridad emocional suceda y que tu no puedas salir adelante. Se basa en las amenazas, pero desde la falta de certeza, desde la oscuridad del que no puede ver con claridad. Y el temor lo que necesita es protección, seguridad de que va a ir bien y no pasará nada malo.

¿Qué puedes hacer tú ahora?

En mi consulta de psicoterapia y en los talleres sobre el guion de vida que realizo trabajo con una estrategia psicoterapéutica con el Perro Guardian, la actitud de agradecimiento hacia él.

Sí, darle las gracias. Gracias si no fuera por ti…

Una vez que hemos entendido qué cosas hace y para qué las hace, especialmente importante es observar que esto que hace esta parte de tí tuvo un sentido en una época difícil de tu vida. Que gracias a esta autoexigencia elevada pudiste enfrentarte a un reto difícil o a una situación hostil y salir adelante es algo imprescindible. Entender que esta parte sólo pretende protegerte, evitar que se repita algo doloroso, ahorrarte una burla, ataque o humillación vivida en el pasado y, de esta forma cuidar de ti y de tu integridad emocional.

Siguiendo el ejemplo anterior, una vez que puedes entender que no hay una mala intención de hacer daño o machacar cuando el Perro te ladra y amenaza con que se van a reír de ti y te vas a sentir muy pequeño si dices lo que piensas o sientes ya puedes empezar a comprender cómo funciona esta parte de ti. Y puedes estar en posición de agradecer. De ver que, gracias a él, pudiste salir adelante de estas situaciones hostiles en el pasado.

Cuando puedes agradecer algo a alguien, después también estarás en disposición de perdonar. Es como una cadena emocional que está unida. El siguiente paso es preguntarte a ti mismo y reflexionar acerca de estas dos cuestiones:

  • ¿Quieres continuar el resto de tu vida haciéndolo igual?
  • ¿Quieres explorar una forma alternativa que te permita recuperar tu poder y estar más tranquilo y a gusto contigo?

Una cierta autoexigencia moderada es algo psicológicamente sano. Como en muchas otras cosas, el equilibrio está en el medio y los extremos suelen provocar desequilibrios. Una exigencia moderada permite tener ambiciones, buscar nuevos desafíos y retos, aprender cosas nuevas, alcanzar tus propósitos y crecer internamente.

Este proceso de cambio también requiere de una emoción más saludable y constructiva para nosotros, la auto-compasión. La capacidad de perdonar nuestros fallos, de darnos permiso para meter la pata y el permiso de no tener que ser perfecto. Este proceso nos conduce a realizar otros cambios a nivel interior también que van en la misma línea de poder conseguir tus metas, de alcanzar objetivos.

La autocompasión

Convertir las dudas sobre nosotros mismos en compasión y permiso para poder meter la pata.

Convertir la culpa en frustración sana con permiso de volver a intentarlo.

Convertir el miedo al fracaso en confianza. Confía en ti, aunque a veces te equivoques.

Cuando ponemos el foco de atención en el proceso en lugar de en el resultado final y observamos que hemos luchado, hemos trabajado duro y hemos tratado de conseguirlo con nuestros recursos y dando nuestra mejor versión podremos sentirnos orgullosos y compasivos con nosotros mismos independientemente del resultado final. Incluso habiéndonos equivocado. Y, paradójicamente, ahí es donde más probabilidades de éxito tenemos.

Publicado en Sin categoría.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *