Me siento solo y (no) me gusta.

Me siento solo.

Me meto en Facebook, Instagram, Twitter,… Me paso un tiempo conectado y así voy hablando con gente. Estar conectado me gusta. Después me pongo a hacer mis cosas y así se me pasa la tarde. Pienso que llevo mucho rato metido en casa o en mi habitación. Puede que hace tiempo que no haces un plan guay, o al menos, tienes sensación de que ha pasado mucho tiempo desde la última vez. Puede que te des cuenta que te cierras a los otros. O que pienses que estás encerrandote en tí mismo.

Te das cuenta que te gustaría tener más relaciones sociales, más contacto del de verdad. Auténtico e íntimo, en persona. Sin pantallas.

Un maestro con el que trabajo en algunos casos me habló del dilema relacional que quiero compartir hoy:

 

Temor al contacto                                                                                                                Anhelo de contacto

——————————————————————————————————————–

Conductas de evitación                                                                                Sensación de pérdida/ soledad

 

El dilema relacional explica como en ocasiones puedes sentir deseos de relacionarte en intimidad, de forma auténtica con otra persona. Esto es, poder expresarte y mostrarte tal como eres sin temor a ser rechazado por ello y sentir que desde ahí puedes conectar con otros que se muestran y expresan de igual manera. Es la verdadera intimidad. La forma de contacto social más especial y más beneficiosa emocionalmente hablando.

A la vez, puedes sentir temor de hacerlo así porque te sientes demasiado expuesto o porque anticipes una crítica o un ataque del otro que te conduzcan a sentirte rechazado. Y claro sentirte rechazado a ese nivel de intimidad duele más. Asi puedes finalmente decidir evitar este tipo de contacto y de relación para encerrarte en tí mismo. Cuando esto se repite con asiduidad puedes acabar por caer en dinámicas de escaso contacto social real, es decir, físico y personal.

Además con la proliferación de las redes sociales y aplicaciones como whatsapp, messenger o facebook esto es un proceso muy común y habitual entre la mayoría de la gente.

Es sano emocionalmente verse, tocarse, abrazarse, compartir tiempo con los amigos, la pareja y la familia. Pasar tiempo juntos.

Hazte estas preguntas a tí mismo para saber en qué zona del continuo te encuentras ultimamente:

  • ¿Cuándo fue la última vez que quedaste con amigos para hacer algo divertido, sin obligaciones ni ocupaciones, sólo diversión?
  • ¿Cuándo llamaste por teléfono a un amigo al que no ves habitualmente y estuvisteis un buen rato hablando de vuestras cosas?
  • ¿Cuándo saliste a tomar una tapa o una cerveza con tu pareja o tu mejor amigo por última vez?
  • ¿Sientes a veces que echas de menos este tipo de encuentros o tus relaciones sociales están satisfechas como están ahora?
  • ¿Sientes que puedes ser atacado o criticado si dices lo que realmente piensas o expresas tus sentimientos?

Hace poco ví una pelicula que me hizo pensar en todo esto y que me animó a escribir este post. Se trata de “Her” protagonizada por Joachim Phoenix. Me pareció muy recomendable y te animo a verla si te apetece profundizar en estos temas.

 

 

 

El éxito personal

En el post de hoy, comparto un video de Ted.com sobre el éxito y el fracaso en nuestras vidas. A. de Botton expone sus ideas sobre lo que es tener éxito en la vida. Personalmente, me quedó con el nivel de autoexigencia que tenemos y el juicio que anticipamos en el otro si no logramos el éxito que se esperaba. Cómo gestionas tu exigencia? Te sientes juzgado si no llegas al nivel? Puedes ser más benévolo con tus éxitos y fracasos?

 

Agorafobia. El temor a no tener escapatoria

La agorafobia. El temor a no tener escapatoria.
En este artículo quiero reflexionar acerca de la agorafobia. En mi práctica clínica he observado que es uno de los malestares más comunes de las personas que acuden a terapia. En los últimos años he tenido varios casos donde he podido profundizar en el mundo de la agorafobia. Lo cual me ha servido para desarrollar algunas ideas sobre ella. La agorafobia se clasifica dentro de los trastornos fóbicos o por ansiedad. Por tanto, es clave entender la ansiedad para curar esta enfermedad.

Entender la agorafobia como un mensaje que tu cuerpo transmite es un principio básico. Por ejemplo, cuando tenemos un dolor de muelas o de estómago, esta sensación dolorosa nos pone sobre aviso de que hay algo en nuestro cuerpo que no marcha bien. Normalmente, atendemos a la sensación y pedimos cita en el dentista o paramos de comer y descansamos.

El dolor físico sirve principalmente para una cosa, avisar de que nuestro cuerpo está sufriendo y necesita cuidados. La ansiedad tiene una función similar. Solamente que la relación no parece tan evidente a simple vista. Resumiéndolo sería algo así como que cuando vivimos algún conflicto personal o malestares emocionales, la ansiedad es una de las alertas más habituales que nuestro cuerpo y nuestro cerebro tiene para avisarnos de que algo está pasando.

Centrémonos ahora en la agorafobia. El temor a estar en un lugar del que siento que no puedo escapar o el miedo a tener un ataque de pánico, que el resto se dé cuenta y no tener ayuda ni posible escapatoria. La sintomatología es principalmente ansiosa, es decir, sentir palpitaciones, inquietud, sudoración, taquicardias, angustia, etc. Se acompaña de conductas de evitación, que quiere decir que evitamos exponernos a sitios donde anticipamos estos síntomas. Por ello, las personas con agorafobia pueden dejar de usar el transporte público, ir al teatro o el cine o asistir a clases o reuniones sociales. ( en el anterior post puedes encontrar una descripción específica de la sintomatología de una crisis de ansiedad http://psicologojuandelvalle.com/13-sintomas-para-detectar-un-ataque-de-ansiedad/ )

Para explorar la agorafobia, vamos a atender a tres niveles de profundidad que son los que dibujan el mapa del trastorno (Conductas, Pensamientos y Emociones).

Conductas (¿Qué estoy haciendo?)
Palpitaciones, sudoración, inquietud, sentir taquicardias, sofocos, … A nivel físico.
Evitación de lugares donde anticipamos estos síntomas… A nivel conductual-social
Pensamientos (¿Qué estoy pensando?)
“Me va a pasar”, “Voy a tener un ataque”
“No puedo moverme de aquí”, “Tengo que estar aquí sentado mucho rato”
“Todo el mundo se va a fijar en mí”, “Se van a dar cuenta”, “Que voy a hacer?”
“Me voy a agobiar mogollón!!”
“Me voy a sentir fatal!!” “Me puedo morir!?”
Emociones (¿Qué estoy sintiendo?)
Ansiedad.
Miedo a no poder salir.
Miedo a ser observado por los demás.
Miedo a la muerte.

Cuadro 1. Mapa de la agorafobia a tres niveles.

Es el en nivel más profundo, el emocional, donde es necesario explorar a fondo para poder entender el mensaje que nuestro cuerpo está transmitiendo. Al hacer esto he encontrado similitudes en todos los casos. La semejanza más importante en mi opinión que he observado es que las personas con agorafobia experimentan un conflicto interior entre dos partes de sí mismos.

Observo una parte de la persona que siente que tiene que hacer algo con lo que no está de acuerdo o que le incomoda o que le hace daño, pero siente que tiene que hacerlo porque de lo contrario, algo muy malo sucederá y será catastrófico para ella. Por ejemplo, tener que ir a un trabajo donde se siente explotado o acosado, tener que aguantar en una relación de pareja con la certeza de la infelicidad y la insatisfacción o tener que hacer caso a tu padre en algo que no quieres por lealtad hacia él. También tener que hacer lo que creo que los demás esperan de mí, que sea brillante, inteligente, complaciente, perfecto o perfecta.

Por otro lado, percibo otra parte de la persona que tiene que ver con su autenticidad, su espontaneidad, sus valores y principios, con como es la verdadera esencia de la persona. Y que entra en conflicto con la parte anterior, la que tiene que hacerlo porque siente que no le queda otra. Por ejemplo, el querer separarse de esa pareja y explorar otras historias, el conseguir un trabajo que encaja con tus propios principios y valores éticos donde no eres explotado o el conflicto entre la lealtad hacia Papá y el expresar tus opiniones y los sentimientos que te provoca sin que nada malo suceda.

Cuando estas dos partes de uno mismo se enfrentan es como un choque de trenes en el mundo interior. Esto es lo que en psicoterapia llamamos, estar en un impasse. Que traducido es la experiencia de estar sin escapatoria. Si hago caso a la parte primera (la de tengo que quedarme aquí y hacerlo así) me siento mal porque no es lo que quiero. Si hago caso a la otra (la más instintiva y auténtica) entonces algo malo sucederá y será una catástrofe para mí. No hay escape.

Simbólicamente, cuando estamos en una situación física similar como cuando viajamos en transporte público, estamos en un teatro o cine, o en una reunión de trabajo donde percibimos que no podremos salir en un tiempo se activa el impasse y revivimos el conflicto interno inconscientemente, entonces emerge la ansiedad. Aparecen los pensamientos de no escapatoria y experimentamos las conductas descritas. Es una expresión física y simbólica del conflicto interno que la persona está sufriendo.

Ayudar a las personas con agorafobia a entender estas emociones, tomar conciencia del impasse y analizar el conflicto interior para buscar salidas que lo resuelvan definitivamente permite deshacer el lío emocional y sanar la agorafobia. Experimentar que si hay salidas y que no pasa ninguna cosa catastrófica. En mi experiencia, esta última parte es la que más ha servido a estas personas para curarse y dejar atrás la ansiedad y el temor a no tener escapatoria.

En resumen, si miramos la agorafobia como un volcán, la ansiedad es la lava del volcán en erupción. La persona necesita entender lo que pasa ahí debajo. Desmontar sus pensamientos y creencias hasta llegar a sus emociones para poder canalizarlas de manera sana. De otra forma, la persona siente que es arrastrada por ese volcán en erupción. Es necesario encontrar su propia salida y liberarse del encierro.

Lo que aprendí de leer obituarios

En este video de TED.com L.Narayan comparte su experiencia después de haber leido mas de 2000 obituarios durante los ultimos dos años.

Me quedó con dos ideas, todos acabaremos en un obituario y lo que pondrán de nosotros tiene que ver con lo que ayudemos a la sociedad durante el tiempo que estemos aquí.

Lo comparto justo ahora que voy a cumplir 37 años.

Un abrazo.

 

Quiero a mis hijos, pero siempre estoy agotada y enfadada.

En este post, una madre de tres hijos pequeños comparte sus emociones respecto a la maternidad. Algo muy de moda ultimamente.

En mi opinión, la ira, la tristeza o la ansiedad forman parte del proceso de ser padres. Es una parte. Admitir esto puede llevarnos a la culpa. Darnos cuenta de estas emociones, entenderlas y hacer un sitio de forma que sean legítimas puede ayudarnos a llevarlas mejor, a canalizarlas y a buscar el apoyo que necesitamos.

 

Quiero a mis hijos, pero siempre estoy agotada y enfadada

La prisa

Hoy comparto este post. Nunca paras? Vas siempre corriendo? A donde vas con tanta prisa nos lleva a la reflexion del ritmo de vida que llevamos. Qué sucede dentro de tí cuando te paras? En qué piensas? Con qué conectas?

Reflexionar sobre el para qué de ir a toda prisa te dará claves acerca de tí y de la actitud de vida que eliges tomar cada día.

A donde vas con tanta prisa

¿Qué significado tienen los sueños eróticos?

Qué quieren decir tus fantasías y sueños eróticos? Posiblemente te lo has preguntado alguna vez.

En este post de elpais.com encontrarás una clasificación de diferentes tipos de sueños eróticos en función de los personajes que aparecen en el sueño. Diferentes expertos y estudiosos del sueño exponen posibles interpretaciones teniendo en cuenta que nada en materia onírica es matemático o exacto.

Que significado tienen los sueños eroticos?